sábado, 17 de mayo de 2014

Un patio de escuela (Medellín, Colombia)

Nada más ruidoso que un patio de escuela a la hora del recreo. Sin embargo a esta hora, en esta escuela, el ruido había disminuido de manera significativa; se preparaba algún suceso que al parecer era del mayor interés para los estudiantes y que no tenía relación alguna con las admoniciones disciplinarias que siempre se oyen por los parlantes y a las que nadie presta atención.
Se preparaba algo de importancia, pero como todos los grandes acontecimientos se hacía esperar. Desde los balcones se observaba el patio como si desde la superficie fuera a brotar algún hechicero o quizá uno de esos guerreros planetarios cuyas imágenes guarda uno con celo en los bolsillos.
El tiempo pasaba y los que conocían el secreto (los del equipo de esta escuela) esperaban calladamente a que los otros, los contrarios, no se presentaran, aunque así desencantaran a sus fieles seguidores.
No se sabe si hubo espectáculo, lo que sí es seguro es que sus esperanzas encontraron un nuevo objetivo para llenar esa necesidad de acontecimientos de la que adolecemos todos los seres humanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario