domingo, 15 de enero de 2017

Concentración y movimiento (Medellín, Colombia)

Lanzarse al vacío debe ser una sensación alucinante. Implica vencer uno de los temores atávicos de los seres humanos: caer.
Es negarle importancia a la información que llega al cerebro. Es desafiar conscientemente una de las leyes primordiales de la física.
Pero para estos atletas es un ejercicio tan cotidiano, tan sencillo como lo es para la mayoría de las personas de esta ciudad coger el metro o utilizar una escalera eléctrica.
Ellos confían en el abrazo de la masa de agua que los espera, pero aun así sus movimientos deben ser de una precisión milimétrica. Gracias a la habilidad con que ejecuten esos movimientos, tan repetidos que se han convertido en parte de su cuerpo como los gestos de su cara o su manera de caminar, es posible realizar unos saltos que para otros resultarían imposibles.

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