domingo, 22 de agosto de 2010

La evolución de las especies (Medellín, Colombia)

Son tan pocas las veces que observamos con detenimiento la diversidad de plantas en la ciudad que no sería extraño ver de pronto, saliendo del tronco de un árbol, una rama de metal terminada en una lámpara. Como si los árboles hubieran evolucionado en algo así como un arboluz o un luzarama que proveería a la ciudad de oxígeno y de luz al mismo tiempo.
Suena como el discurso delirante de alguien parecido al soñador de El gran pez, pero en una ciudad donde a veces suceden cosas tan inauditas no es improbable que las lámparas de la ciudad se mezclen de alguna manera extraña y desconocida con los árboles con los que han estado en contacto por décadas, tanto que en la retina se confunden en un solo individuo los troncos que ha producido la naturaleza con los postes que salen de las factorías humanas.
Independientemente de su veracidad, es una hermosa fantasía que se inscribe en los ambientes de los libros que se refieren al futuro y en las películas de ciencia ficción.

1 comentario:

  1. Jaime Alberto Barrientos24 de agosto de 2010, 12:42

    Una lección para quienes creen que para tener alumbrado público hay que acabar con los árboles.

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