
El colorido de las mercancías, que en su interior se exhiben, desafía cualquier descripción.
La realidad de Medellín va más allá de la imagen oficial. Queremos mostrar el rostro de una ciudad que parece cambiar cada día. Aunque la arquitectura permaneciera inalterada, la atmósfera, la naturaleza y la gente influirían en su aspecto de manera constante.
La eterna primavera se refleja hasta en sus edificaciones de ladrillo.
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